Jacqueline Faria

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7.jul.2014 / 02:48 pm / Haga un comentario

Revolución Bolivariana

Revolución Bolivariana

Por: Daniela Corao

¿Qué me mueve hoy en día?

Me mueven las ganas de transformar todo lo que veo y oigo en un espacio de paz. Mi compromiso es reforzarme y formarme para transmitir a todos lados donde voy una esperanza de recuperar lo nuestro, nuestras raíces y nuestros derechos históricamente robados por los poderes del mundo.

Devolverle a nuestra gente su identidad y que dejemos de apegarnos al sueño americano, no tiene nada que ver con nuestra cultura.

Mi gente y su fuerza creativa, es lo que me mueve.

Mi relación con Venezuela…

Vivir en Venezuela es vivir por un lado una fuerza de trabajo y un compromiso muy grande lleno de solidaridad y conciencia (actual e histórica). Por otro lado nos enfrentamos con una resistencia al cambio muy fuerte, que es capaz de las cosas más despiadadas con tal de evitar la emancipación de los más desfavorecidos (la clase obrera, las mujeres, los niños y niñas, el adulto y adulta mayor, personas con discapacidad.

Vivir en Venezuela es vivir un país en revolución y en contra revolución.

Vivir en Venezuela es ver contradicciones en todos lados, la gente que anda en carros lujosos dice que la cosa está malísima. Y el que vive en su comunidad y milita en el consejo comunal está lleno de fuerza para trabajar por los demás.

Vivir en Venezuela es vivir las consecuencias de intentar (porque aún estamos lejos) pasar de lo individual a lo colectivo.

Vivir en Venezuela es creer en quien lo dice y no en qué dicen. La gente no se esfuerza por verificar lo que oye, sólo oye lo que se parece a su creencia.

Vivir en Venezuela es cercanía con amigos, viajes cortos sin planificación, fiesta y calor corporal y climático.

Vivir en Venezuela es planificar que no habrá planificación y esperar que todo sea inesperado.

…y los seres cercanos que se han ido.

Es una realidad que viven la clase media y alta del país, donde los jóvenes por curiosidad, trabajo o buscando un lugar menos “violento” dejan su país.

El tener a mis amigos más cercanos y hermana fuera del país, mi familia. Me ha hecho sentir, en algunos momentos muy sola, claro que uno se acostumbra y termina encontrando otras personas chéveres, pero no es igual.

En mi caso, mis personas cercanas se fueron por otras razones, ellos se fueron queriendo esta patria y entendiéndola. Capaz estando afuera es lo que los mantiene en perspectiva y no se contaminan de la manipulación interna que vive Venezuela por parte de una derecha resistente al cambio y despiadada.

Revolución Bolivariana

¿Choque cultural o de conciencia social?

En Venezuela hay muchos inmigrantes europeos; aunque muchos vivieron una dictadura real vienen a llamar tiranía al gobierno de Chávez. Aquí en Venezuela se recibió con los brazos abiertos a estas personas y son los que menos la aprecian, estoy generalizando, claro hay sus excepciones.

Se evidencia más bien un choque de conciencia, porque estamos los que creemos en la gente y valoramos la transformación del modelo económico que tiene nombre y apellido, se llama el socialismo del SXXI; por encima de cualquier dificultad circunstancial o situacional (muchas veces provocada por los sectores de poder económico y de producción que son la empresa privada aliada con la derecha nacional e internacional). Mientras que eso le produce un choque a un sector que no dice lo que quiere ni cual modelo económico defiende (no le pone nombre ni mucho menos apellido) aunque nosotros sabemos que es el capitalismo. Quieren raspar la olla de lo que queda del planeta y la humanidad, y no lo vamos a permitir.

¿Algún antedatado que me marcó o que siempre cuento?

Los ataques que recibo día a día en el gremio de Psicología por ser chavista. En el pre-gado me dejaron de hablar, me decían que por qué estudiaba en una universidad privada que me fuera a la Bolivariana. Por qué uso tal o cual ropa. Si viajo, sino viajo. Una persecución y crítica constante violentándome verbal y psicológicamente.

Ahora en el postgrado muchas de esas cosas se repiten, sumado al abuso de autoridad de los profesores y del director del postgrado quienes al estar en esos cargos usan las clases para hacer proselitismo político e infringir su poder vulnerando nuestro derecho a la educación, sembrando incertidumbre y malestar.

¿Quién habla aquí?

Soy sensible, sociable, empática, desordenada por naturaleza y comprometida en alma y corazón. Enrollada emocionalmente, clarísima ideológicamente.

Psicóloga de profesión socióloga de fantasía.

Romántica aunque diga que no.

Me obligo a estudiar y me fajo a reivindicar mis errores, debilidades y contradicciones.

 

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